viernes, 2 de mayo de 2008

El crucifijo «Dos de Mayo», una reliquia familiar


EL CRUCIFIJO «DOS DE MAYO», UNA RELIQUIA FAMILIAR


Anónimo. (Siglo XVII). Dos de Mayo [cruz de altar, pieza de orfebrería]. Valencia: Colección Familia De Torres.


La reliquia familiar conocida como «Dos de Mayo» se trata de una obra de orfebrería, propiedad de la familia De Torres, descendientes de los protagonistas del relato y héroes del Dos de Mayo.

La reliquia representa una cruz de plata de 47 x 23 cm, de estilo manierista, situada en el siglo XVII, y que fue restaurada por última vez a mediados de la década de 1970.

Presenta la estructura típica de las cruces de la época: una cruz de dimensiones reducidas para ser colocada sobre el altar. La cruz, latina, tiene en sus calles molduradas y termina en unos ensanchamientos a modo de cartelas, con tres pequeños pomos de remate. El Cristo y la cartela de INRI son de bronce dorados. 

Dicha cruz está colocada sobre un pequeño fuste a modo de jarro o balustre, estructura típicamente renacentista, cuyo perímetro está cuajado de adornos. El pie es redondo, moldurado y decorado con puttis; en él se puede leer un grabado que dice:

«En la mañana del día 2 de mayo de 1808 tres hermanos Torres, dos varones y una niña, participaron en los luctuosos y heroicos sucesos que tuvieron lugar en la villa de Madrid. Defendieron una iglesia y uno de ellos, quitándose la faja, colgó a la pequeña de una de las bóvedas para preservarla de la refriega. In Memoriam». 

Fue restaurado sobre 1975 por el orfebre valenciano D. Antonio Piró. Este prestigioso taller es conocido por haber elaborado el relicario de los Mártires Valencianos, conservado en la Basílica de San Pedro de El Vaticano, y la reproducción del Santo Cáliz y del cáliz de Calixto III, entregados a Juan Pablo II y a Benedicto XVI; así como haber participado en la restauración de piezas de orfebrería en las exposiciones de «La luz de las imágenes».

El taller de los Hnos. Piró expertizó la reliquia familiar, confirmando la antigüedad que tradicionalmente se le atribuía. Con motivo de la celebración del Bicentenario del Dos de Mayo, el crucifijo fue cedido por la familia para diversas exposiciones oficiales, al tiempo que todo tipo de medios se hicieron eco de la tradición que ayudó a transmitir.


Reunión conmemorativa de la gesta del Dos de Mayo


REUNIÓN CONMEMORATIVA DE LA GESTA DEL DOS DE MAYO

EXTRACTO DEL ACTA DE LA SOLEMNE REUNIÓN DE LA FAMILIA DE TORRES,
EN EL BICENTENARIO DE LA GESTA DE SUS ANTEPASADOS



Basílica Pontificia de San Miguel (Madrid). Templo de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en España.


Madrid, siendo las 20 horas del día dos de mayo de dos mil ocho, fecha en la que se conmemora el Bicentenario del heroico levantamiento del pueblo de esta villa en pro de su libertad, se reúnen en la sacristía de la Basílica Pontificia de San Miguel, templo de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en España, los miembros de la familia De Torres que seguidamente se relacionan:

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todos ellos descendientes de D. Antonio de Torres y de Uceta, del mismo modo que también lo es D. Juan José de Torres Maestre, de 95 años, memoria viva del devenir histórico de esta familia, que por su avanzada edad no ha podido trasladarse a este acto pero del que se hace explícito y emocionado recuerdo. 

Tras rezar unas preces D. Juan de Torres precisa que:

«Todos los aquí reunidos son miembros de la familia De Torres procedentes de las provincias de Alicante y de Valencia. Como es de todos conocido la convocatoria se efectúa en este templo al haber sido donde D. Juan de Torres y Dª María de Uceta y Martín de Eugenio contrajeron matrimonio y bautizaron posteriormente a sus hijos, a quienes en nuestra familia se tiene por héroes del Dos de Mayo. Se desea dejar expresa constancia del afecto manifestado recientemente por SS.MM. los Reyes de España, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, la Fundación Dos de Mayo, a través de la persona de D. Enrique Ossorio Crespo, y demás autoridades, que con motivo de la fecha que hoy se conmemora han dado todo tipo de facilidades para que podamos rendir homenaje a nuestros antepasados. 

En la Sta. Misa, que se celebrará con posterioridad, se dará lectura tanto a la bendición que el Santo Padre, Benedicto XVI, ha hecho llegar a la familia con motivo de la efeméride, como a la oración de los fieles redactada para este día por el P. Vicente Mª Blanco Gamero, SJ. 

El relato al que posteriormente se dará lectura, y del que se hace eco en el día de hoy la publicación “Madrid Histórico” y los servicios informativos de ANTENA 3 TV, ha sido trasmitido por nuestros mayores, estando parcialmente reflejado al pie de un crucifijo, reliquia familiar conocida como “El dos de mayo”. Crucifijo que en estos momentos se encuentra cedido al Museo Histórico-Militar de Valencia para la exposición conmemorativa de la Guerra de la Independencia».

Seguidamente D. Javier de Torres Martínez da lectura al texto que se transcribe: 

«Este relato, que ha sido trasmitido por nuestros mayores, puede ratificarlo hoy D. Juan José de Torres Maestre, al cual se lo refirió su abuelo D. Juan José de Torres Milán, que lo oyó contar en su niñez de boca de su protagonista D. Antonio de Torres y de Uceta, abuelo suyo y natural de Madrid. 

Antonio de Torres, segundo hijo de D. Juan de Torres, hidalgo natural de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), y de Dª. María de Uceta y Martín de Eugenio, originaria de Navahermosa (Toledo), nació en el domicilio paterno del número 10 de la madrileña calle del Peñón y fue bautizado en la Parroquia de los Santos Justo y Pastor el día 22 de septiembre de 1790. 

Su padre, que falleció cuando él solo contaba cinco años de edad, tenía parientes en la Villa y Corte, en la persona de su sobrina carnal Dª Josefa de Torres y Martínez-Hidalgo (sobrina del fiscal Ordoñez del Consejo), casada con el insigne calígrafo D. Torcuato Torio de la Riva y Herrero. 

Narraba Antonio, que en la mañana del lunes dos de mayo de 1808, estando en compañía de dos de sus hermanos, (Vicente, tres años mayor que él, y una hermanita, quizá del posterior enlace de su madre con D. Francisco de León) se vieron inmersos en el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses.

Aquella mañana los tres hermanos salen de casa y a la altura de San Justo, se ven rodeados de una muchedumbre que, avanzando desde la Plaza de la Villa, les empuja hacia la Plaza Mayor y aledaños. Al buscar una salida hacia la Puerta del Sol, tal y como estaban haciendo muchos vecinos, se topan repentinamente al llegar a la misma, con un estruendo y griterío descomunal. 

En lucha cuerpo a cuerpo los franceses ya están acometiendo salvajemente a la multitud allí concentrada. Contagiado por el patriotismo de sus paisanos, Antonio se procura el sable de un francés caído, pero sin tiempo para resolver otra cosa, dado que les acompaña su hermanita, decide ponerla a salvo y corren en dirección a una iglesia próxima, tal vez la del Buen Suceso.

Entre tanto prosigue la defensa tenaz del pueblo de Madrid. Una vez refugiados en el interior del templo, Antonio, socorrido por su hermano y utilizando la faja de uno de los dos, se apresura a sujetar y preservar a la niña en el lugar más inaccesible que encuentra. La ansiedad y el temor, pero también una gran determinación, hacen que ante la proximidad de un ataque, se dispongan sable en mano a proteger el acceso a este lugar, (que él señalaba, estaba en lo alto de una escalera).

Refería que se supo que la iglesia había sido defendida con coraje entre otros, por “los De Torres”, y que en compañía de los paisanos allí refugiados lucharon, con derroche de valor, con los soldados. Estos, momentos antes, ya habían penetrado a la bayoneta en el recinto sagrado por la entrada de la Carrera de San Jerónimo, con el propósito, como hicieron, de masacrar a las gentes que confiadamente habían buscado amparo en su interior. Cuando los franceses abandonan el lugar, Antonio y sus hermanos marchan de allí. 

Más tarde, buscado por los franceses por haber sido visto en posesión de un sable, no tuvo más alternativa que aquella triste noche, abandonar clandestinamente Madrid y el hogar de sus padres. 

Antonio de Torres, ya solo, terminó arraigándose a partir de 1812 en Villena, y tuvo su domicilio permanente en el nº 11 de la Plaza de Sta. María, como figura en el “Padrón General para Vecinos Forasteros” recogido en el año 1825. 

Ha ayudado a mantener vivos aquellos acontecimientos, la reliquia familiar conocida como “El dos de Mayo” que es una cruz de plata del siglo XVII… de 47 x 23 cm, con un pie redondo, en él se puede leer un grabado que dice: "En la mañana del día 2 de mayo de 1808 tres hermanos Torres, dos varones y una niña, participaron en los luctuosos y heroicos sucesos que tuvieron lugar en la Villa de Madrid, defendieron una iglesia y uno de ellos quitándose la faja colgó a la pequeña de una de las bóvedas para preservarla de la refriega - IN MEMORIAM -"».

Han transcurrido 200 años; cambios sociales, avatares políticos. La familia, desde la humildad y sencillez en que la postró aquel exilio, supo restaurar una dinastía de hombres de bien, juramentos de fidelidad a los principios que han conformado 1a ejecutoria de su centenaria tradición. Aportó a la sociedad personas de elevada piedad e integridad en suficiente número: Sacerdotes, patricios y hombres íntegros, suma de afanes, voluntad de fidelidad en el cumplimiento del mandato de sus mayores de ejercitar las virtudes humanas.

Incardinada en la sociedad actual, iluminada por la doctrina de 1a Iglesia, la familia De Torres reafirma su compromiso con los valores cristianos. Se reafirma también en los heroicos y beneméritos fines por los que luchó aquel día: por su nación y por su libertad y por ese «mayor bien del pueblo» que es la moralidad, latido interior, sentido de lo trascendente.


A continuación, los presentes formulan solemnemente:

- El firme compromiso de fidelidad a los valores mora­les que inspiraron secularmente su familia, iluminados por la doctrina de la Iglesia. 

- La ratificación de los fines por los que lucharon nuestros antepasados, y que se sustancian en las palabras «Nación y Libertad». 

- La reafirmación del particular compromiso para con nuestros mayores, depósito de nuestra tradición, afecto agradecido y formación de las nuevas generaciones en el respeto y la toleran­cia. 


Impetrando la ayuda de Dios y el amparo de su Santísima Madre para el cumplimiento de estos compromisos.

De lo que se deja constancia, hoy, día dos de mayo del año 2008, constituida esta reunión de miembros de la familia De Torres, que lo acuerda, asu­me y proclama unánimemente con humilde solemnidad. 


Firmas de todos los asistentes.



En memoria de su heroísmo

EN MEMORIA DE SU HEROÍSMO

Menciones de personas insignes a la gesta de nuestros familiares el 2 de mayo de 1808




FRASER, R. (2006). La maldita guerra de España. Historia social de la Guerra de la Independencia 1808-1814. Barcelona: Crítica.


Ronald Fraser (*Hamburgo 1930 +Valencia 2012), eminente historiador e hispanista y profesor visitante de Historia Contemporánea de España e Historia Oral en la Universidad de California (Estados Unidos), nos dedicó estas palabras:

«A la memoria de sus antepasados en el Dos de Mayo madrileño».





GARCÍA FUERTES, A. (2007). Dos de mayo de 1808. El grito de una Nación. Barcelona: Inédita.


Arsenio García Fuertes (*Astorga 1968), doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de León y especialista en historia militar de la Guerra de la Independencia, nos dedicó estas palabras:

«Descendiente de los Torres que vivieron y combatieron el Dos de Mayo de 1808. Para que nunca dejen caer en el olvido la historia de sus antepasados y la de todos aquellos españoles».




MARTÍNEZ LAÍNEZ, F. (2007). Como lobos hambrientos. Los guerrilleros en la Guerra de la Independencia (1808-1814). Madrid: Algaba.


Fernando Martínez Laínez (*Barcelona 1941), doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, director de la revista Villa de Madrid y escritor de historia y crónica social, nos dedicó estas palabras:

«Para Juan de Torres Navarro, descendiente de los héroes del 2 de Mayo».




PÉREZ-REVERTE, A. (2007). Un día de cólera. Madrid: Alfaguara.


Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez (*Cartagena 1951), licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Cartagena, escritor de múltiples obras de historia y académico de número de la Real Academia Española ocupando la letra T, nos dedicó estas palabras:

«En recuerdo de aquellos hermanos, de aquella niña y de aquella faja».



MONTÓN DE LAMA, J. C. (1983). La revolución armada del Dos de Mayo en Madrid. Madrid: Istmo.


Juan Carlos Montón de Lama, escritor de obras de historia, nos dedicó estas palabras:

«Con el deseo de que encuentre la memoria de sus antepasados que lucharon en el 2 de mayo».




VACA DE OSMA, J. A. (2002). La Guerra de la Independencia. Madrid: Espasa Forum.


José Antonio Vaca de Osma y Esteban de la Reguera (*Madrid 1921 +Madrid 2012), insigne miembro de la sección de historia de la Institución Gran Duque de Alba, académico de la Real Academia de Historia y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, embajador del Reino de España, y autor de diversas obras de historia, nos dedicó estas palabras:

«En recuerdo de los heroicos hechos de sus antepasados en el 2 de mayo de 1808».


Nuestra divisa


NUESTRA DIVISA

EN CINTA DE PLATA, CON LETRAS DE SABLE: «IN EIUS FILIIS HABITAT»


Anónimo. (S.f.). Baldosa con divisa familiar [baldosa de cerámica enmarcada]. Valencia: Colección Familia De Torres.


Frase en latín cuya traducción significa: «Vive en sus hijos». Se desconoce porqué la familia viene usando esta divisa.

Aunque la acepción que ahora le atribuimos es más bien genealógica, queriendo indicar que algo de nuestros padres y antepasados vive en nosotros, en su origen debió proceder de algún texto del Nuevo Testamento referido a que Cristo vive en sus hijos como parece determinar el vocablo «habitat» que más allá de indicar que algo de los padres «va» en los hijos quiere señalar, como se desprende del verbo habitar, que el cuerpo es morada de Cristo.

No obstante, y en lo que podría ser la pura mística familiar, la divisa enlaza perfectamente con la arraigada costumbre, entre nosotros, de buscar ejemplos de virtudes y valores en el seno de nuestra familia en lugar de otros cuya admiración y gloria están socialmente más divulgados.


El blasón familiar


EL BLASÓN FAMILIAR


Las armas que corresponden usar a nuestra familia quedan organizadas y compuestas de la siguiente manera:

En campo de azur (azul), una torre donjonada de plata, acompañada de siete cometas del mismo metal, puestas tres a la diestra, tres a la siniestra y una en punta.

El escudo de armas va timbrado de un casco de acero bruñido, con bordura y grilletas de oro y claveteado de lo mismo, forrado de gules (rojo) y sumado de un penacho de plumas y lambrequines de azur (azul) y plata.

Nuestra divisa: en cinta de plata con letras de sable (negro): «IN EIUS FILIIS HABITAT». 

Estas armas mantienen su vigencia legal al haber sido certificadas, en su día, por el último Cronista Rey de Armas, en uso de la facultad que le conferían las Reales Ordenes de 17 de noviembre de 1749 y 16 de junio de 1802.

Puede tenerse como última referencia de este blasón el Protocolo 2/2001, folios 155-158, del Archivo Heráldico de D. Vicente de Cadenas y Vicent y legalizada la certificación por la Subsecretaría del Ministerio de Justicia.

La última publicación donde ha salido dibujado nuestro blasón fue en el nº 512 de la Gacetilla de Hidalgos de España correspondiente al último trimestre de 2007.


Primeras referencias del linaje


PRIMERAS REFERENCIAS DEL LINAJE



Fachada del antiguo Convento de los Trinitarios de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), donde profesaron antepasados nuestros.


En el año 1540 en «la Matrícula de los Parroquianos de la Iglesia de Santiago de Santa Cruz de la Zarza hecha por su Vicario Juan Cano» (AHN, OM, Caja 96, nº7) ya se cita a dos miembros de esta familia: Juan de Torres y García de Torres, ambos casados en dicha fecha. 

También sabemos que a finales del año 1574, por mandato del juez de Su Majestad, don García Páez de Sotomayor, se intentó reorganizar en Santa Cruz, el registro de las tierras de realengo anteriormente efectuado por el juez Diego de Carvajal. (Documento del Archivo General de Simancas, fechado en el día 28 de diciembre de 1574). Por dicha orden, se determinó que todas las ventas realizadas en la villa, en los diez años anteriores a la fecha del documento, quedaran anotadas y formalmente registradas. En dicho original, (legajo compuesto por unos 285 folios manuscritos por ambas caras, con las manifestaciones de alrededor de setecientos quince vecinos de Santa Cruz, más de las dos terceras partes de su vecindario tanto del estado noble, como del pueblo llano), se manifiesta, el día 29 de enero de 1575, asentado fehacientemente ante el escribano público el registro de dos propiedades, una en litigio, pertenecientes a María García, natural de Santa Cruz de la Zarza, legítima mujer de Pedro de Torres. 

En la centuria siguiente, hay más testimonios de la permanencia de este linaje en Santa Cruz. De la misma María García y con fecha de 28 de octubre del 1603, obra su testamento. En él, perpetua la memoria de su marido, Pedro de Torres, ya difunto, y nombra herederos a sus tres hijos: María, Pedro (que en 1604, reside en la casa solar, sita en la colación de Santiago) y Miguel de Torres, por este orden.


Árbol genealógico desde García de Torres